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Hacer un cambio no es sencillo,

pero juntos lo podemos lograr.


En Nuuktal, nos dedicamos a salvaguardar el patrimonio cultural y natural a través de la gestión y ejecución de proyectos de conservación integral, fundamentando nuestra operatividad en tres pilares estratégicos: la mitigación del impacto ambiental, el rescate de especies en riesgo y el fortalecimiento de la identidad cultural.

 

Entre 2001 y 2024, México ha perdido más del 10% de su cobertura arbórea total (aprox. 5.2 Millones de hectáreas), con una aceleración en los últimos 5 años en los ecosistemas de selva alta perennifolia (Selva Maya), donde la tasa de deforestación supera las 390 hectáreas por día.


Según datos de Global Forest Watch y la Comisión Nacional Forestal (CONAFOR), el panorama técnico sobre la Pérdida de Cobertura Arbórea, del 2019 al 2024 en México, es el siguiente:

- Pérdida Bruta Anual Promedio: Entre 170,000 y 300,000 hectáreas por año, dependiendo de la severidad de la temporada de incendios.

- Pérdida de Bosque Primario (Territorio Salvaje): México pierde de 70,000 a 90,000 hectáreas de ecosistemas maduros irreemplazables al año.


Además; En el inventario nacional de riesgo, existen 1,432 especies de plantas y hongos bajo alguna categoría de protección legal. En Peligro de Extinción (P): 428 especies, Amenazadas (A): 775 especies, y Sujetas a Protección Especial (Pr): 1,077 especies.


México registra oficialmente 35 especies de plantas como "probablemente extintas en el medio silvestre" y sólo algunas sobreviven  en colecciones botánicas o bancos de germoplasma.

Actualmente, el gobierno mexicano reconoce oficialmente 2,678 especies en alguna categoría de riesgo.


México no solo enfrenta una crisis de deforestación, sino de 'silencio biológico'. Mientras oficialmente reconocemos 48 especies como probablemente extintas en el medio silvestre, la realidad internacional apunta a que hemos perdido definitivamente cerca de 30 especies endémicas, y la actualización normativa de 2025 (PROY-NOM-059-SEMARNAT-2025) busca reconocer de urgencia a 65 nuevas especies que han entrado en la zona de riesgo.


El 95% de especies de Loros, Guacamayas y Pericos encontrados en México se encuentran en peligro de extinción. 


Esta crisis se agrava ante la erosión institucional del Estado: mientras la PROFEPA opera con un déficit de inspectores que limita la vigilancia a menos del 1% de los predios bajo su jurisdicción, la responsabilidad de rescate ha sido delegada a la iniciativa privada y social. Actualmente, las Unidades de Manejo para la Conservación de la Vida Silvestre y los santuarios albergan el último rastro de biodiversidad de especies críticas, operando con recursos propios y sin subsidios gubernamentales significativos. A pesar de su rol vital, estas instituciones enfrentan una saturación operativa y legal que impide la reintegración exitosa de fauna rescatada, convirtiendo los centros de conservación en el último y frágil bastión frente a la extinción.

México celebra el pasado indígena como orgullo nacional, mientras discriminan activamente al indígena vivo y la diversidad cultural. Esta disonancia no solo vulnera derechos humanos, sino que garantiza la extinción del México profundo y diverso que pretendemos presumir ante el mundo.


Al igual que la pérdida de especies biológicas empobrece el ecosistema, la marginación de las poblaciones no homogeneizadas erosiona la riqueza humana del país. Su preservación no es solo una cuestión de derechos civiles, sino un imperativo de conservación patrimonial: proteger nuestras identidades, tradiciones y derechos es defender la pluralidad de México.


El 60% de las agrupaciones lingüísticas nacionales se encuentra en riesgo de desaparición interrumpiéndose la transmisión de tradiciones y saberes milenarios. 


Por otro lado; Latinoamérica alberca el 78% de los crímenes de odio letales contra personas trans reportados a nivel mundial. Estudios indican que más del 40% de las personas no homogeneizadas (LGBT+) jóvenes ha considerado el suicidio en el último año, una cifra que evidencia las secuelas psicosociales de habitar entornos hostiles.